Escrito por Editor
Publicado el 02 Diciembre 2012 Visto: 4027
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Es difícil dar un concepto exacto de lo que la palabra fitness significa. Es muy difícil separar el concepto de fitness de lo que el fisicoculturismo viene diciendo desde siempre. Vida sana, alimentación correcta y ejercicio físico. Nada más ni nada menos que "mente sana en cuerpo sano".

Concepto: cuando hablamos de "fitness" estamos refiriéndonos al "mejoramiento de la figura corporal" o "buena forma física". Estas dos ideas son las que reflejan verdaderamente el concepto de "fitness".

El fitness es mucho más que mejorar el aspecto estético de nuestro cuerpo, es llevar una vida saludable y vital tanto física como mentalmente, es en definitiva "un estilo de vida más natural". Pero para ello existen dos pilares fundamentales: la actividad física en cualquiera de sus variantes y una correcta y sana alimentación. Si se consideran separados estos dos principios es verdaderamente difícil ingresar al mundo del fitness y de la salud.

Actividad Física: El cuerpo humano está destinado a ser ejercitado. El corazón es una bomba muscular, que necesita del estímulo de cargas de un cierto nivel para permanecer sano a lo largo de grandes períodos de tiempo. Las investigaciones están descubriendo continuamente nuevas relaciones entre el papel del ejercicio y la salud óptima.

Los mejores investigadores del proceso de envejecimiento citan la frase "El cuerpo no se desgasta... se oxida". La inactividad acortará, sin duda, el período de vida genético máximo de un individuo; un ejercicio moderado y regular contribuirá a una actitud mental positiva y a una sensación de bienestar. Se ha demostrado que el ejercicio reduce el riesgo de un ataque cardíaco. Muchas enfermedades degenerativas se relacionan con la obesidad, y el ejercicio evita unos kilos de más.

Los fisiólogos del ejercicio saben que, a medida que envejecemos, perdemos gradualmente nuestra capacidad de llevar a cabo un trabajo. Para la persona media, parte de este declinar se debe a los cambios bioquímicos del envejecimiento, y parte se debe a la falta de uso. El cuerpo se adaptará al estrés del ejercicio aumentando su capacidad de llevar a cabo un trabajo, efecto que es vital emplear en años más jóvenes para asegurarse una vejez saludable. Una alimentación apropiada retrasará o minimizará los cambios bioquímicos del envejecimiento, que crean enfermedades degenerativas, y hará que el ejercicio y la recuperación resulten más agradables.

La meta de un plan de ejercicios es conseguir el estado de máximo acondicionamiento. Si el ejercicio es demasiado moderado o demasiado breve, el corazón no se beneficiará de la actividad. Sin embargo, es mejor aumentar en forma lenta y gradual la intensidad del ejercicio, dándole al cuerpo, el tiempo suficiente para adaptarse a los nuevos y necesarios desgastes de energía que crea.
De todos modos, si usted ya está planeando empezar un programa determinado de ejercicio físicos, es aconsejable que consulte con un médico para saber si es el adecuado para su cuerpo.

Alimentación natural: y ejercicio deben ir de la mano y ser inseparables en la búsqueda de un cuerpo más delgado y más sano. A través de la práctica de una adecuada actividad física y una correcta alimentación y la esmerada aplicación de este conocimiento, cualquiera puede conseguir resultados en la búsqueda de sus objetivos de llegar al peso corporal ideal.
Lo ideal para conseguir nuestro propio peso y evitar la obesidad es llevar una alimentación a base de cereales, frutas y verduras preparados en forma natural. Las grasas de pescado y el aceite de oliva son realmente buenas para el cuerpo, y deberían idealmente componer la mayoría de las calorías provenientes de las grasas. Las grasas de origen animal (esto es, las contenidas en los productos cárnicos y lácteos) son menos sanas, y deberían consumirse en mínimas cantidades. Esto se logra comiendo proteína vegetal, pollo sin piel y pescado. Hay que recordar que la grasa de la dieta es hoy un enemigo para la pérdida de peso, y, a largo plazo, un enemigo para las dolencias cardíacas.

Todos los alimentos se convertirán en grasa almacenada si se consumen en exceso de las necesidades energéticas. Para reducir los cúmulos de grasa en el cuerpo, es necesario utilizar más energía de la que se consume en los alimentos, por medio de actividades y ejercicios corporales.

Las dietas muy bajas en calorías y la carencia de ejercicio contribuyen a quemar tanto la masa muscular como la grasa corporal. Esta condición es muy mala para el cuerpo, y el hambre, de rebote, da como resultado que se recupere la grasa corporal. El cuerpo recupera la grasa más fácilmente, y con el tiempo, cambia la composición del cuerpo a un mayor porcentaje de grasa.
Un cuerpo bien ejercitado estará bioquímicamente entrenado para utilizar más eficientemente las grasas procedentes de la dieta y de las reservas como fuentes de energía. La tendencia a almacenar grasas se reduce con el entrenamiento atlético. Si la intensidad del ejercicio es lo bastante alta, el cuerpo quemará energía durante horas después de que el ejercicio haya acabado.

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